viernes, 15 de diciembre de 2006

Así

Solemos tener conversaciones maravillosas pero ayer no tenía ganas. Ella se esforzaba en mantener los ojos abiertos a pesar de que los párpados se le cerraban con insistencia. Yo, con una culpa monstruosa, intentando ahuyentar mis ganas de estar sola, la instaba a dormirse ahora mismo, en lugar de rescatar esos segundos más en los que podía tenerla conmigo, sabiendo, bien que lo sabía, que hoy estaría a kilómetros de distancia y, entonces si, podría lamentarme y exhalar suspiros de madre y extrañarla con solaz. Ahora me repulgo, me enrosco sobre mi misma, me muerdo la punta de los pies. Empiezo en el mismo lugar en que termino. Estoy sola. Y la voz que callo rebota por toda la casa como la pelotita del flipper, dando tumbos, encendiendo lucecitas, ruidos molestos.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Me estoy enamorando.

Anónimo dijo...

y yo todo lo contrario

Vir dijo...

Ups! Debatan sobre el amor, anónimos. Debatan.

Desdichada dijo...

uia.