lunes, 18 de diciembre de 2006

Las horas

Labios y ojos hinchados. Día gris lluvioso de siesta extendiéndose a lo largo de toda la tarde. Ahogada por el sueño el desorden la propia desidia.
Diarios de varios días alfombran el piso. Apoyo un pié desnudo sobre la sección clasificados, hago cuentas, reprimo la tendencia habitual y dañina
de proyectar hacia el futuro y aventurarme hacia un túnel sin salida. El cuerpo como de trapo, entumecido. Esperar. Aguardar lentamente el período de muda, clavarme al mundo como un estandarte. Revelarme. Darme a luz. Mirar mi reflejo en el charco que se forma a mis pies, la piel vuelta. Desconocerme. Reconocerme. Reconciliar la multiplicidad de imágenes aturdidas que se superponen. Escalar con el pelo en la cara un remolino, sin perderme de vista, no dejarme tragar, succionar, absorber por la fuerza del aire.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ex: el otro día le estaba dejando un comentario y tuve un problema. El comentario coincidìa con algo que le decìa Pol: es muy bella su prosa.
Ay, ex: la abrazo, la abrazo, la abrazo. Hoy es un dìa de dar. Hoy hay sol. Hoy es día de rezo (de teatro).
Hasta las siete.