Una noche más de dormir apurada y despertar aguijoneada por la luz excesiva que se filtra por las claraboyas y por los resquicios libres del blak out (La peor inversión de la década). F. y yo formamos una T acostadas en la cama. Ella duerme transversalmente y yo, casi al borde, a punto de caerme, dibujo con mi cuerpo una s inaprensible. -En algún momento de la madrugada había decidido mudarse desde sus aposentos a los míos, con su oso y su vaso de agua a cuestas, y mis escasas fuerzas sólo alcanzaron para hacerle un lugar y taparla con la sábana.- Abrimos los ojos casi al mismo tiempo. Nuestras miradas se encuentran un segundo antes de que yo vuelva a cerrarlos, intentando desconocer la inevitable irreversibilidad de la situación.Sin embargo, cuando con voz de ultratumba le propongo que baje a jugar un rato y me deje descansar un poco más, obedece. La escucho levantarse e ir hasta su cuarto, ponerse los zapatos, (El sonido del velcro y de las pisadas construyen en mi cabeza la imagen de los zapatos rosa de cuero, los de “salir” y que ella insiste en usar a toda hora porque considera que son “de princesa”) y bajar la escalera mientras sus pasos se amortiguan por el ingreso de mi conciencia hacia el submundo del sueño.
Una hora después retorno con su voz aflautada dotando de vida a sus muñequitos de fisher-price. Remoloneo un poco, hasta que, agotada la instancia de juego, me llama para que le prepare el desayuno. Me levanto, de excelente humor. Encantada. Ella toma la leche, yo me hago unos mates y me recuesto a leer dispuesta a ser interrumpida una y otra vez mientras alterna entre pasear alrededor de la mesa del living con su bicicleta y subir y bajar una innumerable cantidad de veces al entrepiso. Despuntando el mediodía me propone una excursión a la pelopincho. Nos despojamos de nuestros camisones, untamos sendas cantidades de protector solar, nos colocamos nuestras respectivas bikinis –F. insiste en ponerse también el “corpiño”- y montamos un verano improvisado en la terraza. Como las dos reposeras la temporada anterior han colapsado, estiro una toalla en el suelo y coloco un almohadón contra la pared mientras ella llena la pileta con el agua que emana de la manguera. Me calzo las gafas de sol, y me dispongo a retomar la lectura. Mi aspecto le causa mucha gracia y ríe a carcajadas. De pronto me embarga una sensación frecuente que he dado en llamar “nostalgia retrospectiva”. Es como si en algún lugar de mi cerebro la situación fuera calcada y arrancada del presente para convertirse ya en recuerdo. Probablemente disparado por una asociación involuntaria con algún recuerdo fabricado en mi propia infancia, el instante mismo se despliega como un tríptico a través del cual un mismo momento fuera a la vez la imagen que F. conservará cuando sea ya adulta, la imagen que yo me esfuerzo en retener para futuras evocaciones y el presente mismo, imprimiéndose en la memoria, como los rayos de sol en nuestra piel pugnando por traspasar la crema protectora que se diluye de a poco con el agua.
El día seguirá transcurriendo apasiblemente y no tanto -Comeremos fideos con tuco que ella me ayudará a preparar, miraremos "El libro de la selva" en DVD, saldremos a dar dos vueltas manzana con la bici, llegará la hora del baño y de los gritos pelados porque le entró jabón en los ojos y cenaremos en casa de mi madre, de la que partiré en soledad porque ella decidirá aceptar la invitación a pernoctar allí- hasta que yo me siente, sola, frente al teclado y redacte un post sobre el modo en que el tiempo ingresó y se proyectó como a través de un prisma hacia diferentes épocas y espacios.
sábado, 9 de diciembre de 2006
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11 comentarios:
así que pelopincho, eh? y para cuándo la invitación a sumergirse? o es propiedad privada de la pequeña? por otra parte quiero comentarle que la película de coixet ya está en cartel... usté dirá.
Bueno, Llamarla pelopincho es un poco generoso para la pobre piletita. De todas maneras está invitada. Usted y toda la troup (Va a haber que turnarse, lo único)
Con respecto a lo otro ¿que tal mañana? ¿Nos comunicamos por linea privada?
me encantó tu blog
Qué bueno. Gracias.
Mañana estaré listo con mi hawaian tropicc y mis alitas del pato Donald...
... y la cámara digital para tener una instantanea de sus gafas y bikini graciosas.
Claro. Qué fácil es gustar de este bloc.
alguien está enamorado de alguien? mmmmm...
Qwuè lindo Isa. Brindo con un poco de mate por su carrera en pleno avance. Se espera que el 2007 sea y estè lleno de historias Lispectorianas y bellas para todos. mas allà del emocionalismo de fin de año, lo pienso, como le decìa hace poco a una maestra mìa.
Adios,
Lgaa.
Del amor, del amor como concepto (como acto y como potencia): estamos todos enamorados del amor. Y de cierto espíritu navideño que ya se percibe en el telgopor hecho nieve prostética y en los colgajos de papel glacé glosy que montó el unicentro en sus lobbies, por nombrar solo uno de los incontables shopping malls de buenos aires y su vasta periferia.
Todos, claro, nos besaríamos debajo del muérdago como si no hubiera mañana...
Lu, usted se refiere a la carrera de embolasados de la feria de mataderos, en la que quedé en cuarto lugar? ¿Cómo se enteró?
Anónimo: ¿Usted es Roberto Galán?
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