Escala Richster
En el blok de la cocina anoto: comprar agua y leche. Y subrayo: urgente. Como si hiciera falta. Como si fuera una palabra que necesita ser subrayada.
El living, un domingo a la noche, es un terreno en el que acaba de terminar una batalla silenciosa entre los objetos y el tiempo. Un pequeño terremoto cuya vibración desplazó imperceptiblemente algunas cosas de lugar. Más tarde, de modo aparentemente inexplicable, todo comienza a caer por la fuerza de su propio peso. A romperse. Camino, entonces, entre escombros. Arena de la plaza que no me decido a barrer nunca, cubos de madera con letras impresas en negro, muñequitos de fisher price, playmobiles, barbies, pequeños ponies, los diarios del sábado y del domingo con sus respectivos suplementos culturales abiertos por la mitad, platos con resto de polenta, zapatillas, ropa en general, libros, cuadernos con anotaciones, marcadores, pinceles, temperas, atados de cigarrillos y ceniceros con restos de cenizas. Esquivo como puedo la contundencia del desorden. Hago serios esfuerzos por no empantanarme.
4 comentarios:
Querida Ex: su posteo del día tiene otro carácter... menos pum para abajo, y eso me gusta.
aun limpiando mi cuerpo de las drogas fuertes, la saludo.
lindo, lindo, lindo post!
Que suerte tenerlo acá, risueño!
la suerte es mía.
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