One more night
Al borde de la vigilia, un francotirador apostado en la azotea del insomnio dispara recuerdos, cavilaciones. Ojos abiertos en medio de la oscuridad y el corazón latiendo con fuerza –llamémosle taquicardia- (cómo pretender que mi hija concilie el sueño dócilmente si soy un demonio. Cae la noche y empezamos a retorcernos las dos: queseduermaqueseduermaqueseduerma, el peor de los conjuros, efecto altamente contraproducente, nerviosismo, ganas de pegar ¿de pegar? yo jamás, jamás le pegaré a mis hijos –iba a tener muchos- jamás les gritaré, promesa, palabra de honor –tres millones de veces transgredida- pero queseduerma o estallo. Y ella que durante el día ni mu, ni un si ni un no, tan obediente, fácil, tiene derecho, caramba, tiene todo el derecho del mundo –esto, claro, una vez que duerme como un ángel con aureola y todo: es la lucecita de noche que la ilumina tenuemente-) Y ahora qué. ¿Dormir? Ja! ¿Enhebrar palabras? Imposible. ¿Ya estoy soñando? ¿Enloquezco? ¡Por fin! Subvertirme, si, arrancarme el chaleco de fuerza. Ha-go-di-go-lo-que-quie-ro. Pero qué va. A cuento de nada: cuando era chica –chica, digo seis años, ocho- detestaba intensamente lo que ahora denominamos juegos inflables. Hoy de todas maneras están mejor diseñados, hay que decirlo. Al menos crecen como hongos en las plazas, al aire libre. Antes eran como un especie de globo gigante apostados en parques de ¿diversiones?, un monumento a la claustrofobia en el que tus padres te metían con grandes sonrisas implantadas y la promesa garantizada de que lo ibas a disfrutar como una loca. Te sacaban las zapatillas y con un empujoncito... de pronto estabas sentada en medio de un grupo de energúmenos que no paraban de saltar y vos rebotabas, intentabas pararte pero no, te caías irremediablemente, te empujaban, te pisaban, hacía un calor insoportable, sudabas, algo en el pecho empezaba a ejercer una presión imposible, llorabas, llorabas y llorabas hasta que alguien avisaba y te arrastraban hasta la salida y tus padres te recibían levemente desilusionados, no tanto por los pesitos malgastados si no por la certeza de que eras una nena un poco rara, melancólica, inválida. Por otro lado, debo admitir, la calesita era otra cosa. Divertimento estúpido si los hay (esto de girar decenas de veces sobre un mismo eje, si hay caballito que sube y baja mejor, más divertido, o en su defecto autito con volante, al son de una musiquita más estúpida aún tipo gaby-fofó y miliki) pero con el desafío intrigante de la sortija. Poner a prueba la capacidad de seducción. Y nunca pasar desapercibida. Eso, por un tiempo, estuvo bueno. (Y me pregunto por qué no haré este tipo de asociaciones en terapia, ya que pago un dineral).
10 comentarios:
Bueno, serñores. Aquí están las famosas repercuciones. Ahora a bancarse el spam.
Alexanderprratz, hágase cargo de esto! Qué bochorno! Ñoño!
Ay ex, no sabe cuán abatida estoy hoy, si fue por mi casa habrá sabido que mi ego salió a correr con Fish porque está gordo (no sabe cuán gracioso fue verlo con el equipo deportivo, le dije que vaya pero pensaba "no va a adelgazar un sólo gramo"). Yo creo que debería dedicarse al fisicoculturismo, qué le parece? Así que aquí estoy, sin ego, sin ganas de respirar, así de grave es mi situación, no creo, como dice la cantante colombiana conocida como Shakira, ni en Jean Paul Sartre ni en Carlos Marx, entiende cuán peligroso es este estado? Deberé bailar árabe como ella y salir con un gil de goma? Cada vez me interesan menos los hombres pero las mujeres no logran gustarme así que no sé, no sé. Y ud. hoy habló en su post de la maldita psicoanalista, yo no entiendo cómo sigo tirando mi dinero, realmente no lo entiendo. Esa gente está muy mal, los psicoanalistas digo, pobre gente. Mmmm, cuán difícil es todo esto.
Justamente mi vieja me acaba de autoconvencer de volver a terapia, después de un inesperado ataque de llanto por cuestiones sentimentales, spupongo.
Chicas dramaturgas; qué hago?
Estoy muy triste.
A juzgar por la ambiguedad de su prosa, Lu, opino que debe ir. Si. ¿Cómo es eso de que SU madre la AUTOconvenció? Mmmmmm...
Ahora estoy un poco mejor porque la misma me armonizó los chakras.
Y bueno che no tengo derecho a expresarme como una auténtica hija de plomero cuando me siento así?
Es el antiedipo (mmm que temita acabo de traer, como si fuera poco too lo demás).
A veces (no ahora, por quela armonía de los chakras se hareestablecida) quisiera disparar a mansalva.
Y lo de la mala redacción es mi subconsciente que lo hace a propósito. perdon.
No le estaba criticando la redacción, Lu. Por Dios, no tome todo como una crítica (auto) destructiva. Estaba subrayando una curiosidad, apenas.
No vayas al psicoanalista!!! Ayer fui y la sesión terminó así: "claro que ése no es tu deseo y claro que hay una oposición, pero vos no estás dispuesta a analizarla". Qué??? Hace 11 fucking años que me analizo (y soy muuy joven) y yo no estoy dispuesta a qué? Porque le digo que me aburro, eso es resistencia? Tarkovsky también me aburre pero hay un placer suplemnetario (su incríble y majestuoso fucking arte!). No vayas Lu, pero también alejate de tu madre, en Oriente, el comentaba a Fish, vivir con los padres es un delito penado por ley.
Y que no te toque los chakras!!
Me despìdo con una frase que hay en una gran película (la gran Sonata de Otoño): "La tragedia de la hija es el triunfo de la madre?". Nada más, señores... me despido.
no vayan a la analista, vayan a la montaña.
Y son 3 lloronas gataflorescas nomàs!
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