lunes, 8 de enero de 2007

Esto

Signos de locura: hablo sola. Mantengo conversaciones en voz alta con migo misma. O con los fantasmas que me visitan ocasionalmente. Tengo el pecho bordado por una angustia leve, que apenas percibo por el temblor de las manos y algunas palpitaciones abruptas. ¿No soy yo cuando estoy sola? O por el contrario: una dosis concentrada, amarga, perforante. ¿Por qué me exhibo, me despellejo? ¿Para darle de comer a los buitres mi carne viva? ¿Para distanciarme de mí y mirarme? ¿Por vanidad? Soy un perro persiguiendo su propia cola. Un trompo. Un taladro. Basta. Basta de mí.

2 comentarios:

Old Girl dijo...

Queridísima Ex: por eso de "basta de mí", le aconsejo la técnica milenaria, oriental por supuesto, del desdoblamiento. Tiene que:

1)inventar otra personalidad y seguir con la que tiene intacta.
2) O borronear la que tiene, destruir lo referencial y volverse otra. Así tendrá una sola personalidad pero nueva.

De escritura le hablo. Y de vida. Hay tal separación?
De la obra la vida o de la vida la obra? Por cuál había optado Proust? No recuerdo.

Bueno, eso. Cambiar el habla es cambiarlo todo. Se lo digo yo que no lo logro, claro que no.
O al menos es preferible cambiar el habla que abandonar un hijo o robar un banco por citaar algunos malos ejemplos.

Bueno, la dejo de manera augusta.
Saludos!

Vir dijo...

Querida Oh, usted siempre brillante. Como bien sabe, mi cabecita no para de darle vueltas al asunto. Pronto: nuevos post sobre esta cuestión.